En
la educación para la convivencia se ha desarrollado en los últimos
años una línea de trabajo tanto a nivel conceptual como
metodológico que sitúa convivencia en el marco de la Atención a
la Diversidad.
En los centros escolares tenemos alumnado diverso, con
diferentes orígenes, intereses, capacidades, motivaciones y también
diferentes patrones culturales.
Esta diversidad requiere de una
educación inclusiva que acoja las diferencias como una riqueza y una
oportunidad de aprender.
Pero la realidad es que las diferencias
generan a menudo conflictos que si no se afrontan adecuadamente
pueden dar origen a relaciones de violencia.
Desde esta perspectiva
se vienen desarrollando experiencias basadas en la educación en y
para el conflicto, de las que surgen prácticas como la ayuda entre
iguales. La mediación escolar, la negociación y el arbitraje.

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